Subsecretaría de Educación Superior

Fortalecimiento de las escuelas normales, esencial para la consolidación de la Reforma Educativa: Granados Roldán

Participación del secretario de Educación Pública, Otto Granados Roldán, durante la reunión sobre la Estrategia de fortalecimiento y transformación de las escuelas normales.

Ciudad de México

Mensaje inicial

Muy Buenos días a todos ustedes.

Quisiera, en primer lugar, darles la más cordial bienvenida a la secretaría, a este salón.

Por cierto, hago nada más una aclaración para que luego no haya malas interpretaciones. Aquí están sentados dos representantes de Aguascalientes. Yo no tuve nada que ver, yo soy de Aguascalientes, pero la disposición la instruyó el señor subsecretario Tuirán, pero de todas maneras y además de Zacatecas, un estado vecino. Ahora ya nos hermanamos, así que muy bienvenidos todas y todos.

Y les decía que les doy la más cordial bienvenida a esta reunión que venimos, entre todos los aquí presentes, construyendo poco a poco para hacer en esta mañana un repaso de cómo vamos en la estrategia de fortalecimiento y transformación de nuestras escuelas normales.

Ustedes recordarán que uno de los componentes principalísimos de la Reforma y del Nuevo Modelo Educativo fue justamente ir avanzando de manera gradual, pero consistente, en este esfuerzo mediante un trabajo muy sistemático, muy organizado de coordinación, de diálogo, de consenso, dados los retos históricos, culturales, pedagógicos y por supuesto en algunos casos, incluso políticos y estructurales, que tiene todo el sistema de educación normal de nuestro país.

Así que el haber llegado esta mañana a esta mesa tan muy ricamente representada por todas y todos ustedes, es realmente un logro muy significativo.

A lo largo del año pasado y del año antepasado, se vinieron dando avances muy importantes en la Reforma Educativa como fueron los que tienen que ver, por supuesto, con todos los contenidos de los aprendizajes clave del Nuevo Modelo Educativo como la construcción, el desarrollo y la evaluación del Servicio Profesional Docente. Como los programas de infraestructura que ha realizado esta administración, que ha correspondido también una parte significativa a las escuelas normales, pero este ha sido, y es un reto mayúsculo el de este trabajo, y esta estrategia con las escuelas normales, con las propias peculiaridades y características que ustedes conocen muchísimo mejor que yo.

Así que como decía yo, llegar a esta reunión donde veremos un poco cómo vamos en esta materia, el escuchar a algunos de ustedes manifestar sus opiniones, sus puntos de vista sobre este tema, me parece que es un avance de la mayor importancia.

Al final del día, la construcción de la Reforma Educativa, su ejecución, su consolidación en los próximos años pasa de manera inevitable e indispensable por la transformación y el fortalecimiento de las escuelas normales.

Así que les quiero de verdad agradecer muchísimo no solamente el esfuerzo y el tiempo que nos dedican al venir a la ciudad de México a esta reunión, sino sobre todo el extraordinario trabajo que han realizado en los meses anteriores para poder llegar a un momento tan relevante como este.

Así que, dicho esto, les reitero la bienvenida, nos da muchísimo gusto que estén acá; gracias por ello y le cedo el uso de la palabra al subsecretario de Educación Superior, el doctor Rodolfo Tuirán.

Conclusiones

Bueno, quisiera aprovechar los próximos minutos para hacer algunas reflexiones, digamos incluyentes, de una reunión que lo digo con absoluta sinceridad ha rebasado las expectativas que yo tenía de la misma. Me parece que ha sido, al menos para mí, y creo que para todos, una reunión, una sesión extraordinariamente rica, pero además lo dije eso al principio.

Mi visión al término de esta que ha sido una reunión muy inspiradora, muy estimulante, y muy prometedora que de alguna manera inaugura una nueva época, una nueva era para la educación superior normal en nuestro país.

Quisiera empezar por felicitar realmente el esfuerzo que todos ustedes han hecho, en particular, al subsecretario de Educación Superior, el doctor Rodolfo Tuirán. Y muy en particular, al doctor Mario Chávez, director general de Educación Superior para Profesionales de la Educación y para todo su equipo. Porque el haber llegado a este momento y poderlo plasmar en un verdadero mapa de navegación. Que es este que tenemos acá, no es un logro menor. En realidad, aquí están plasmados visiones, diseños conceptuales, un esfuerzo de diálogo, un esfuerzo de creatividad y de innovación que no es menor para los avances del normalismo mismo. Y, por supuesto, de la Reforma Educativa.

En ese sentido, pareciera claro como en las discusiones que se tuvieron en los últimos meses, debe haber quedado reflejado cómo los cambios y los retos y los nuevos desafíos para el normalismo mexicano fueron al mismo tiempo la consecuencia de un desarrollo sostenido en el país.

No solamente en ese lapso que va de 1984 cuando se eleva de un nivel, a una licenciatura a la Educación Normal hasta este año 2018, cuando estamos en este ejercicio, en este trabajo, sino que comprende un periodo en el cual los cambios mismos en el normalismo correspondieron a lo que estaba ocurriendo en el país.

Al menos si uno pudiera hacer una división más o menos rápida y si quieren ustedes un poquito arbitraria, podríamos encontrar que el primer desarrollo que data de finales del siglo XIX hasta más o menos la mitad del siglo XX, el normalismo jugó un papel clave y estelar para ese México que venía poco a poco construyéndose.

Por una parte, era obvio y sigue siendo obvio, en muchos casos que los maestros, las escuelas normales, jugaron un papel no solamente de formación y de educación por supuesto, sino de un verdadero liderazgo en las comunidades urbanas y sobre todo en las comunidades rurales, en un país que era en esa primera mitad del siglo XX todavía un México bastante rural.

Esa primera característica, también tendió a modificarse y con ello tendió a modificar los entornos culturales, sociales, en los que se movían y se desempeñaban nuestras escuelas normales. Si simplemente pensamos y lo recordaba yo ahora con lo que decía Mayela Legaspi para el caso de las escuelas rurales, si simplemente pensamos que, digamos a la mitad del siglo pasado, teníamos tres o cuatro grandes zonas metropolitanas donde vivía la menor parte, la menor parte de la población 20, 25 por ciento.

Y hoy tenemos 59 grandes zonas metropolitanas donde viven o vivimos el 80 por ciento de la población, pues quiere decir en primer lugar, que es la fisonomía rural, urbano rural, tendió a cambiarse, a cambiar de manera irreversible.

Hoy vimos en un país plenamente urbanizado y eso introdujo un primer desafío, un primer reto para las escuelas normales. Un segundo, que me parece que lo recogió muy bien la doctora Yolanda en sus palabras, fue el momento que quizás podríamos datar probablemente a finales de la década de los 50 y principios de los años 60 cuando el inicio de la primera expansión de las instituciones, entonces tradicionalmente universitarias.

También introdujo un nuevo elemento digamos de competencia. Incluso si se quiere llamar así con las escuelas normales tradicionales que venían desde finales del siglo XIX. Simplemente pensemos en esa gran expansión. En 1960 debemos haber tenido 130, 135 universidades en el país. Hoy tenemos casi 4 mil, en aquella época tendríamos 150 mil o 200 mil estudiantes, ahora hay una matrícula de cuatro millones de estudiantes, incluidas ya las normales, las universidades, y eso también introdujo en un cierto número de años un fenómeno que debe haber provocado muchas interrogantes para las escuelas normales en años, en décadas, que vendrían a ser de transición.

Y luego un tercero, digamos muy importante, que es un poco la apertura de México a nuevas tendencias en la economía, en la cultura, en la educación, particularmente en la década de los 80 que también introdujo otro elemento adicional, otro interrogante o incentivo para para las escuelas normales en la visión o en el modelo tradicional, que todo ello puesto en la mesa vino a plantearnos la gran interrogante, que de alguna manera viene a arrojar luz para poder responder correctamente es cuál es el papel de la Educación Superior Normal en pleno siglo XXI y en un contexto en donde el país ha cambiado y donde estamos entre todos emprendiendo precisamente una transformación educativa.

Y en ese sentido, este esfuerzo, que es un esfuerzo colectivo, el de llevar esta hoja de navegación, a esa ruta, nos arroja varias fortalezas. Por una parte, están las fortalezas, los avances, los hallazgos muy sustantivos que aquí explicó con todo detalle el doctor Tuirán, las seis líneas de acción en que se compone la estrategia, pero quizás haya unas más de carácter transversal a todas ellas, que me parecen una virtud, una cualidad muy importante de este esfuerzo.

El primero de ellos, es el ejercicio laborioso, paciente, de consenso y de participación. Ustedes lo saben muchísimo mejor que yo. La historia del normalismo mexicano es una historia siempre con componentes peculiares, componentes políticos, sociales, culturales, étnicos en algunos casos y siempre con una especial delicadeza política.

Entonces no se había podido llegar a un momento como éste de no haber habido un esfuerzo tan paciente y laborioso, de diálogo, de construcción de consensos, de participación intensa como lo mostraron las cifras que nos compartió Rodolfo al principio y que nos permite llegar a un momento en el cual nos permite ver una estrategia bastante bien, encarrilada, para los próximos meses y para los próximos años.

Este primer elemento de una estrategia muy robusta de participación y de construcción de consensos, deberá ir acompañada y me parece que es muy importante que estén aquí las autoridades estatales, deberá de ir acompañada también de un valor agregado en el cual los gobiernos estatales, las autoridades normales de los estados, deberán contribuir a la construcción de lo que en la práctica va a ser un nuevo sistema de gobernanza en torno a la educación superior normal de nuestro país.

Y en ese sentido, el involucramiento de los gobiernos, de los gobernadores y de los titulares de las autoridades educativas va a ser clave para sacarle a esta estrategia todo el potencial que tiene, como hemos visto. Y en este sentido vale la pena reiterar el llamado a los gobiernos estatales, a los gobernadores, a que se involucren personalmente en apoyar, en acompañar esta estrategia, porque como es claro ahora y toda la evidencia lo muestra en este sentido, la gran diferencia en los próximos años en la transformación educativa, en la Reforma Educativa, en general y en muchos de sus componentes, entre ellos las normales, va a depender siempre de la eficacia y el éxito con la que se haga la gestión estatal en cada uno de estos componentes.

Una segunda cualidad, una segunda virtud, que me parece y que es muy destacable, es que como creo que ha sido, es la pertinencia de este reconocimiento del entorno, de los nuevos desarrollos de estas disciplinas, y que al mismo tiempo constituyan un área de oportunidad para estar innovando y creando permanentemente en las escuelas normales, dependiendo de sus propias características, de su fisonomía, del entorno en el que se mueven, de las vocaciones, de los centros académicos en los que van a seguir trabajando en los próximos años.

Un tercer elemento y que también hay que subrayar, es el hecho de que hay una vocación expresa y explícita en la estrategia por la inclusión, por la equidad y por el reconocimiento de la diversidad. A pesar de que, como mencioné al principio, somos ya un país en general muy urbanizado, etcétera, seguimos siendo un país muy heterogéneo, hay asimetrías, hay disfunciones, hay velocidades distintas en la muy variada geografía nacional, hay estados que no son comparables con otros, en fin.

Y esa es una realidad, esos muchos Méxicos que tenemos que reconocer. Yo creo que nadie aspira a estas alturas, ni la reforma, ni nadie, a un pensamiento único, sino a un pensamiento diferenciado que al mismo tiempo es enriquecedor a partir de reconocer e identificar su propia diversidad. Y, por lo tanto, poner acentos específicos o atención específica, a algunos de los componentes que aquí se señalaban como me parece que tiene que ver con el apoyo a la modernización de la infraestructura para escuelas rurales o indígenas, en fin, componentes de esta naturaleza que lo que hacen es identificar lo particular, e identificar también lo que es, digamos, de alcance nacional o de una dimensión nacional. Y eso nos va a permitir, y les va a permitir a esas escuelas en particular el poder tener mayores y mejores herramientas para su fortalecimiento, para su transformación, para ese proceso igualador que al final del día tiene la educación, y que debe tener de manera prácticamente estructural en su desarrollo y en su propio trabajo.

Una cuarta característica que reconoce muy bien los nuevos desafíos en el siglo XXI, es esa especial sensibilidad de la estrategia que tiene que ver con los temas de la apertura, con la movilidad, con el reconocimiento de las nuevas tendencias, desde los nuevos hallazgos en materia cognitiva ante el uso de las tecnologías de la información y la comunicación en materia educativa.

En ese sentido, también somos un país asimétrico, pero, creo yo, que la forma en que lo aborda la estrategia abona precisamente a un mecanismo de mayor igualación. Pensaba yo cuando Rodolfo mostraba los números, las cifras de la movilidad de los normalistas, de los docentes, a otros países como Francia, como Canadá, algunos a España, la enorme riqueza, la experiencia tan enriquecedora que están viviendo esos colegas cuando van a pasar una temporada, una estancia a muchos de estos lugares. Y como ahora tenemos la gran ventaja de que las tecnologías de la información nos ayudan a construir una comunidad virtual, entonces esos nos ayudad evidentemente a tener un contacto prácticamente en tiempo real, pues para explorar otras prácticas, otras formas de abordar los problemas de la educación, los problemas de la escuela, los problemas del aula, etcétera, y lo reconoce muy bien. Eso por una parte y, por otra parte, también identifica con toda precisión el sentido de apertura de un país como el nuestro, que tiene ya 30, 35 años, de ser un país abierto, una economía abierta, con una gran cantidad de inversión extranjera, de nacionalidades, de movilidad, de lo cual la escuela normal no puede ser ausente ni distante. Estaba yo viendo la lista de asistentes a esta reunión y hay muchos de ellos. Por ejemplo, el caso de Aguascalientes, como Coahuila, como otros más, en donde ya la interacción con otros ambientes del desarrollo regional, del desarrollo económico regional, hacen o introducen nuevas áreas de oportunidad para nuestras normales en esa dirección.

¿Qué quiere decir eso? Quiere decir que ahora esa nueva era para las normales que evidentemente las fortalece, que las coloca a la vanguardia, que pone el reloj de las normales con el reloj de México y con el reloj del mundo, evidentemente tiene retos y desafíos, o áreas de oportunidad para los próximos años. Algunas de ellas, por ejemplo, como me parece que lo dijo con absoluta precisión el maestro Noé, tiene que ver como lo dijo él, con los retos de calidad. Dijo él: vamos a hacer en esta era de mayor fortalecimiento, no a partir de una tradición, sino a partir de la calidad. Y en esa búsqueda de calidad, las dimensiones, los parámetros, los estándares, las metas de cada escuela normal van a ser o tienen que ser un eje transversal en esa búsqueda de que aporten ahora, en pleno siglo XXI, que hagan un ejercicio de muchísima mayor calidad en las varias vertientes en las que trabaja una normal.

No solamente en la formación de nuestros nuevos o próximos maestros, ahora voy a mencionar otro de estos elementos, sino también en el valor agregado que dan o que ofrecen para las comunidades en donde actúan y se mueven. Y entonces las escuelas normales van a tener ahora un nuevo liderazgo social, un nuevo liderazgo cultural, un nuevo liderazgo en el entorno, pero con nuevos instrumentos o con nuevas herramientas distintas de las que pudieron haber tenido cuando alguna de las centenarias o beneméritas nació a finales del siglo XIX o en las primeras décadas del siglo XX.

Un segundo elemento que yo creo que se va a volver parte del ADN de las normales, es su capacidad de adaptación, de reinvención y de innovación ¿Por qué? Pues porque simplemente un nuevo marco como el que me parece que ofrece la estrategia, va a poner, lo digo en el sentido más constructivo del término, la va a poner un poco a competir por nuevos estándares, por mejoras a lo largo de su práctica docente, de su práctica profesional, y eso yo creo que es un fenómeno que puede ser y seguramente a va a ser muy saludable. Parte de ese esfuerzo va a ser el compartir un poco lo que pasa en distintos entornos y en distintas escuelas, en donde encontrándose eventualmente con problemas parecidos puede haber distintas formas o distintos instrumentos para abordarlo.

Un tercero que me parece central y que fue parte en mi opinión de la dificultad de la adaptación, de la transición digamos en las décadas sobre todo en los setentas y luego de los ochenta y quizás en los años noventa, que era el evitar esa dualidad en algunos casos, a lo mejor un poco artificial, estoy hablando antes de 1984, entre las universidades con las escuelas normales.

Ahora, con la experiencia adquirida del 84 para acá y con los distintos esfuerzos que se han realizado en otras épocas, y en otros gobiernos para apoyar y transformar a las escuelas normales hasta llegar a este nuevo mapa de navegación. Me parece a mí que estamos al revés en una gran área de oportunidad para crear una muchísima mejor articulación, vinculación, sinergia, como aquí se dijo, entre las escuelas normales, entre las instituciones de educación superior que representan las escuelas normales y las otras universidades, digamos de carácter o de perfiles más tradicionales.

Y en ese sentido creo yo que hay dos elementos en donde esas tareas de oportunidad van a ser muy enriquecedoras para las normales; por una parte, el desarrollo del posgrado y, por otra parte, el desarrollo de la investigación, particularmente la investigación aplicada como bien aquí lo explicaba la doctora Yolanda.

Como ustedes pueden ver el menú, las áreas de oportunidad son vastas, son enormes y no tienen más límite que nuestra propia capacidad de imaginación, de innovación, de creatividad. Y en ese sentido, y con eso voy concluyendo, me parece a mí que estamos, insisto, ante una extraordinaria oportunidad para las escuelas normales, y no sólo las escuelas normales como un fin en sí mismo, sino para las escuelas normales como los grandes pivotes, los grandes motores en el fortalecimiento, en la transformación por supuesto de la educación inicial, pero sobre todo de la profesión docente.

Y en ese sentido ¿qué nos queda a nosotros para estos próximos meses y para los próximos años? Hacer una labor de extraordinario apoyo, acompañamiento, soporte para que este mapa de navegación pueda desarrollarse en todo su potencial, con todas las extraordinarias oportunidades que nos abre y en ese sentido que podamos ver, en muy poco tiempo, un nuevo florecimiento de la educación normal como al final del día es el espíritu y el corazón de esta estrategia que aquí hemos comentado esta mañana.

Y termino por donde empezaba. Quisiera extenderles una muy sincera, una muy fraternal felicitación a todos los que participaron con su capacidad intelectual, con su experiencia, con su información, con su enorme disposición a construir colectivamente una estrategia de este tipo, que sin duda alguna, vendrá a cambiar muy para bien el perfil, la fisonomía, el sentido, las aportaciones de la gran educación normal que hemos tenido, tenemos y tendremos para bien de la educación de nuestros niños mexicanos y, por supuesto, para el bien de nuestro país.

Muchas gracias y muchas felicidades para todos.

Fortalecimiento de las escuelas normales, esencial para la consolidación de la Reforma Educativa: Granados Roldán

Fecha de publicación
22 de mayo de 2018

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